sábado, 30 de novembro de 2013

Apego e Desapego...outro grande paradoxo da vida


Tengo llaves así, colgadas también de un clavo en la pared.
Abren las puertas del terrado y del cuarto trastero, donde guardo todo aquello que ya no utilizo, pero no quiero tirar.
Quizá ya no conserve nada de eso ningún valor, salvo el sentimental.
Si eso quiere decir algo de mí (¿por qué no cambio las puertas?¿por qué no tiro las cosas?)
No es que no quiera apegarme al pasado aunque no quiera desprenderme de las cosas.
¿Cómo voy a tirar la cuna de mi bebé o las herramientas de mi padre?
Tirar todo eso sería como decir que ya no tiene nada que ver conmigo, cuando en realidad no me concibo sin todo lo que viví y me rodeó. 
Sería como cortar mis raíces, no venerar a mis antepasados, no agradecer todo aquello que me dieron.
Quizá esos que sufren el Síndrome de Diógenes sean personas que dudan de su identidad y tienen que acompañarse de todo aquello que les recuerda quienes son.
No sé...
El desapego para mí es insano. 
Y lo que es peor, no tiene magia. 
Porque sentir en el ahora el pasado e imaginar el futuro a raíz del ahora, es poder vivir la eternidad en cada momento. 
Quizá en el polvo de un trastero encuentre la mística del tiempo...

Aina Cortiñas Payeras

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