sexta-feira, 19 de abril de 2013

As Vassouras...las escobas



Desde la Antigüedad, las escobas han representado el poder mágico de la mujer, de manera similar a la varita mágica de los magos hombres, o al báculo —por ejemplo, aquel que usó Moisés para separar las aguas del Mar Rojo—. En la Roma Imperial, las comadronas usaban una escoba para barrer el umbral de las casas donde iban a asistir un parto, ya que creían que de este modo ahuyentaban a los malos espíritus que rondaban a las madres y a los bebés. Desde entonces, las escobas se vinculan con poderes simbólicos.

Hasta hace relativamente poco, en ciertas partes de las islas británicas, las mujeres tenían la costumbre de dejar sus escobas paradas afuera de sus casas o granjas para indicar que estaban fuera. Algunos estudiosos señalan que la idea detrás de esta costumbre, es la de dejar un «símbolo de la ama de la casa» como guardia y protección. Por otro lado, entre los gitanos —y en algunas localidades galesas— existía la costumbre de que los recién casados brincaran una escoba antes de entrar a su nuevo hogar. Hoy en día, esta costumbre persiste entre quienes contraen matrimonio bajo la tradición de la magia Wicca.

Ya que la escoba es un símbolo de creencias paganas, debió de haber levantado sospechas entre los primeros cristianos y entre los cazadores de brujas. Pero, contrario a lo que muchos creerían, muy pocas acusadas de brujería confesaron haber hecho magia ayudadas por una escoba o haber volado en una de ellas. Una excepción sucedió en 1598, cuando la joven Claudine Boban confesó que ella y su madre habían «montado una escoba de varas, emprendiendo el vuelo desde la ventana en un Sabbat».

Aunque a veces los inquisidores y cazadores de brujas ponían estas ideas en la mente de las interrogadas, la idea de la bruja volando en su escoba no era muy común durante los juicios por brujería. Sin embargo, a partir del siglo xv, la imagen arraigó en el imaginario popular hasta el punto de convertirse en un ícono inseparable de la bruja.



"As avós sábias nos ensinaram que varrer é uma prática ancestral de empoderamento feminino.
Quando uma mulher varre, limpa e põe em ordem a energia do espaço, ao mesmo tempo limpa e põe em ordem o seu coração.
Colocar o coração em ordem significa colocá-lo em sintonia e harmonia com a vibração do amor ...
Se você estiver com raiva, varre a sua raiva.
Se você sentir ciúmes, varre o seu ciúme.
Se você se sentir triste, varre a sua tristeza.
Se você estiver ansiosa, varre a sua ansiedade.
Se você se sentir desvalorizado, varre a sua baixa auto-estima.
Varra as coisas más da sua vida, mentalize e limpe.
Sempre de dentro para fora, comece do último ambiente até à porta da rua ou à lixeira.
Sempre quando pudermos, devemos pegar a vassoura e fazer a limpeza do nosso ambiente (residencial e comercial), com o pensamento focado na limpeza que desejamos.
A vassoura torna-se um instrumento de poder quando a mulher que a dirige faz isso, conscientemente, para endireitar o seu coração, a sua vida."


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